Aborto:
En pocas palabras, el aborto implica interrumpir el embarazo, impidiendo que el feto se desarrolle y nazca un niño.
Existen dos tipos de abortos: el espontáneo o natural, y el inducido. El aborto espontáneo ocurre cuando un feto se pierde por causas naturales. Las estadísticas señalan que entre el 10% y el 50% de los embarazos finalizan a causa de un aborto natural, que suele estar condicionado por la salud y la edad de la madre.
El aborto inducido, en cambio, es aquel provocado adrede con el objetivo de eliminar el feto, ya sea con asistencia médica o sin ella. Se calcula que cerca de 46 millones de mujeres al año recurren a esta práctica en todo el mundo. De ese total, cerca de 20 millones practican abortos inseguros, que ponen en riesgo la vida de la mujer.
Los abortos terapéuticos se justifican a partir de la intención de preservar la vida de la madre que, en caso de continuar el embarazo o producirse el nacimiento, podría estar en riesgo de vida. Este tipo de aborto también es ordenado por un médico cuando el bebé por nacer acarrea una enfermedad genética o congénita de gravedad.
Los abortos electivos, en cambio, suelen ser decididos cuando el embarazo es causado por un delito sexual (una violación) o cuando la mujer no puede o no desea mantener a su hijo por razones económicas y sociales. En la mayoría de los países, esta práctica está prohibida por la ley con la excepción de unos pocos casos (violación de una menor de edad, por ejemplo).
INCIDENCIA
La incidencia de abortos provocados es difícil de estimar en países donde su práctica es ilegal; sin embargo, si la incidencia natural de abortos es aproximadamente del 15%, se puede asumir que el resto de los abortos que ocurran en un país es provocado. En un estudio publicado en 2007, se estima que en el mundo se realizan entre 42 y 46 millones de abortos anuales.
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